Soy un ingrato, disculpen la incomunicación, pero es que me gusta mantener la sorpresa jaja.
Voy a partir con algo tragicómico…¿se acuerdan que la semana pasada les dije que ya todo había empezado a cambiar, que tenía mi nuevo amigo escocés y todo? Bueno, una hora después de mandar el mail viene y me dice que se iba una semana a viajar a no se que parte(ha pasado más de una semana y aún no vuelve). Así que era como empezar de nuevo…
Pero ahora no me iba a dejar amedrentar por las circunstancias, y me propuse conocer gente a como de lugar. Y le escribí a un chileno que vivía por aquí, según vi en facebook, y me invitó ese viernes a comer junto a otros chilenos. Muy buena onda todos, pero había un problema: eran todas parejas de matrimonio, y yo. Me sentí un tanto chancho en misa, pero aproveché de descargarme y “hablar en chileno” todo lo que pude (que relajo!). Pasó el fin de semana y, si bien seguía sin amigos, estaba decidido a lograrlos, y algo se me ocurriría, así que partí la semana de mejor ánimo.
Ese mismo domingo la compañera china que creo que le gusto me había invitado a “ir al supermercado”, para que así pudiera comprar cosas, ya que ella podría leer el nombre de los productos. Además, muy buena onda, me invitó a almorzar. Así llegamos a un restorán y me aconsejó pedir la especialidad, ya que hacían el mejor “porridge” de Beijing. Yo para mis adentros pensaba “¿el porridge no era quaker?”, pero supuse que no, ya que estábamos almorzando. Y ella me recomendó uno que le gustaba mucho, que era de hígado de chancho. Y como a mí me gusta la panita de pollo, y no me atrevía a desoír sus consejos, acepté. Bueno, cuento corto, el porridge era efectivamente quaker, así que me tuve que comer mi avena con pedazos de hígado y de acelga flotando. Y poner buena cara también.
En la oficina ya todo mejor, ya no almuerzo nunca solo, y todos se sorprenden de lo bien que estoy usando los palitos. Además bajé el Pimsleur(un sistema de aprender idiomas) de mandarín, así que chapoteo tímidamente en el idioma. Mi jefa igual o peor, la verdad no está ni ahí conmigo, y se pega desatinadas, como el otro día que me tuvo sin hacer nada durante toda la jornada, y a las 5:01, o sea, un minuto después de la hora de salida, me pidió que redactara una cosa en inglés, y entonces tuve que llegar a trabajar a la casa. Pero lo mal de ella se ve compensado con el resto, muy buena onda todos. Mr Pinga es realmente un 7, no le entiendo nada, pero siempre pone sonrisas, así que asumo no me ha dicho nada malo. Además, por lo que he sabido, le pide a todo el mundo que me invite a almorzar, o que me “hablen” jaja. Bueno, es un grande.
El problema es que la gente de la oficina, como chinos promedios, son reacios a la vida social. No les gusta ocupar la noche en algo que no sea dormir o estudiar. Y yo no podría seguir se ritmo, así que busqué, y busqué. Primero fui a una cata de vino chileno, donde por saber que era el valle Maipo o el valle Aconcagua quedé como el sommelier más experto del lugar. Lata lata es que todos los que conocí eran ejecutivos de alguna gran empresa, y todas sus invitaciones eran para panoramas inalcanzables para mis bolsillos latinoamericanos. Y entonces seguí buscando, hasta que encontré un ciclo de cine argentino que daban en un instituto español. “Esta es la mía” pensé, y de hecho, fui y rápidamente conocí gente. Y un español me invitó al cumpleaños de un amigo, al que acepté gustoso ir, ya que era mi oportunidad de finalmente meterme en la vida social. Todo resultó al revés, pero fue para mejor. Pasa que una vez en esta casa, cerca de la mía por suerte, me vi solo en un rincón, y pensé, ¿Qué es lo que uno tiene que hacer para que salga la personalidad? No encontré mejor solución que entregarme al alcohol, total así uno se desinhibe y deja florecer habilidades sociales que uno no sabía que tenía. Y me puse en esa faena. Estaba en pleno trabajo, ya conociendo gente de Italia, Indonesia, Francia, Filipinas, etc, cuando se me ocurrió apoyarme en el marco de una ventana que tenía una vela. El siguiente recuerdo es una dolorosa punzada en el medio de la espalda, seguida de mucho humo que arrancaba desde mi polera. Me gané un gran hoyo y automáticamente la fama que estaba buscando. No hubo necesidad de borrachera, ya todos sabían que había un chileno en el evento, y que ese era yo, por el agujero en la que era hasta entonces mi polera favorita.
¿Lo bueno? Redescubrí Beijing. De verdad, es una ciudad muy entretenida, con una gran comunidad internacional de personas provenientes de todos los rincones del mundo. He estado todos estos días ocupados desde entonces (en un rato más voy a un parque a una competencia de hamburguesas…el que hace la más rica se gana mil yuanes). En una semana más tenemos tres días feriados por no se que cosa China, y un grupo me invitó a ir con ellos a Shanghai, así que creo que me tendrán pronto en la Expo. Ahí les seguiré actualizando de todo!


Jajajaj al fin entendí la historia del hoyo en la polera! jajajaj
Que bueno que lo estés pasando mejor.
besos