Trabajando como un Chino

28274_376052858038_589088038_3623033_3388494_n.jpgYa voy a terminar mi segunda semana trabajando. Ha sido un poco distinto al principio, ya que ahora estoy establecido y cumplo más una rutina. No puedo decir que me siento un nativo, es muy poco tiempo, y, entre todas las razones posibles, está la de que no manejo para nada el idioma. Por mucho que pase el tiempo no dejo de sentir que es un montón de ruidos guturales.

Pero de a poco ya comienzo a manejar la ciudad. No me pierdo como antes, puedo pronunciar bien la estación de metro cerca de mi casa, incluso saludo “ni hao ma?” al guardia del edificio donde trabajo. Tengo celular, y hasta me compré una de esas bolsas para ir al supermercado (algo muy útil, porque aquí en China simplemente no tienen bolsas plásticas, las que hay las cobran).

La pega avanza lenta la verdad. En CIETAC todos parecen estar muy interesados en mí(me meten conversa en todos lados, nunca me retan, me tratan con cuidado) excepto mi jefa. Creo que para ella soy una suerte de “cacho”, por lo que no me da mucha pelota. Eso tiene lo bueno de que no va a molestarme a mi oficina, pero al final del día me aburro. Pasa que hasta ahora mi programa ha sido así: realizar distintas actividades cuando las haya, y cuando no, estudiar el sistema de arbitraje chileno para una presentación que tengo que hacer a los directores de CIETAC. Pasa que yo no soy el hombre más constante del mundo, sino que más bien disperso, entonces en esos largos ratos libres le dedico un cuarto a leer cosas que encuentro en internet o que me mandan de Santiago, y el resto se me va en facebook, la tercera, emol, twitter, el mostrador, etc. Pero se me hace largo, entonces cuando ya son las 5, corro de felicidad al metro para volver a la casa.

En la oficina que estoy, que tiene espacio para 3 personas, la compartimos solo yo y un caballero consejero del CIETAC. Muy buena persona, pero no habla inglés. Solo francés e italiano(y chino, claro), así que hacemos una “latinada” lingüística para comunicarnos. Algo lo logramos. El se llama Ye Bing, pero insiste en que tengo que pronunciarlo “Ié Pinga”, y yo trato de simplemente decir “Bing”, pero no hay caso. Él quiere que le diga “Pinga”, y yo para mis adentros pienso “compadre, no quiere que le diga pinga”.

La semana pasada me había bajoneado un poco. Pasaba que no conocía a nadie, excepto al gringo con el que compartía pieza. Este gringo, que es más viejo, era la persona más inmunda del planeta. No se imaginan lo asqueroso que estaba el departamento. No estaba ni ahí con tener comunicación conmigo, así que nunca siquiera intercambiamos nombres (ahora se que se llama Dion, pero él aún no tiene idea mi nombre).  En la oficina son buena gente, pero no estaban muy interesados en desarrollar vida social fuera. Así que me la estaba pasando bien solo. Por suerte, llegó otro roomate, un escocés en este caso. Es un gordito buena onda, y con él he podido hacer más migas. De partida llegó y propuso que llamáramos una nana para que no limpiara, la que hizo todo por 5 lucas. Fue caro, ya que lo normal son 2 lucas, pero es que, como les digo, no se pueden imaginar lo asqueroso que estaba todo. Con Graeme(se pronuncia “grajam”, como Graham Bell) he podido conversar más, de hecho ayer fuimos a comer y todo. Tiene el problema de que habla bajito y con acento escocés, por lo que no le entiendo mucho. Así que uso más “yeah” o “jajaja” que nunca (típicas respuestas cuando da lata pedir que repitan lo que dijeron). Pero aún así buena onda. De hecho, creo que quedamos en ir a la Gran Muralla. Digo creo porque, como les digo, nunca me queda nada claro cuando hablo con él jaja. 

También hay dos chinas en la pega con las que he podido hablar un poco más. Una que creo que le gusto, pero no le entiendo mucho, y su amiga, que habla bastante mejor inglés, por lo que siempre termino hablando con ella. El problema es que ellas son, además de pasantes, estudiantes de derecho, entonces cuando termina la pasantía se tienen que ir a la Universidad,  y se la pasan estudiando todo el día. Por suerte, se vienen las vacaciones de verano para ellos, por lo que supongo podré hacer más vida social con ellas.

Entre esas actividades que les decía, me ha tocado ir a audiencias, y recibir a abogados de otros lados del mundo. Parece ser un saludo formal en el mundo de los negocios chinos intercambiar tarjetas de contacto. A mí me pasa todo el tiempo que me dan una, y se quedan esperando la mía, hasta que después de incómodos segundos de silencio les tengo que decir “lo siento, no tengo”. Me han dicho que me debería mandar a hacer, para meterme en esto de los contactos, y lo pensé, pero la verdad me podría morir de vergüenza. En eso me parezco harto a mis papás, supongo. Cuando sea abogado talvez, pero ahora no podría.

Hoy día fui al Palacio de Verano, un parque gigantesco donde antes iban los emperadores en, como es obvio, verano. Queda en lo que sería Maipú, pero claro en la época que se hizo era como que fuera otra ciudad. Fue una actividad oficial del CIETAC, así que me fui en taxi y no pagué nada. Se supone que me tenía que llevar mi jefa, pero, como es obvio, le pidió a otro pasante que me llevara. La verdad, mejor para ambos.

Todavía les debo contarles de la comida! Y otras tantas cosas, es que con el calor llegaba y me quedaba paralizado, con ganas de escribir nada. Pero me instalaron aire acondicionado! Así que me siento sultán de Brunei jajaja, por lo que ya no me demoraré más en escribirles. 

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